Karl Abarth con le mele

El nacimiento de un mito

El mito nace a partir de un reto cuyo protagonista se llama Karl Abarth.

El pequeño Karl no llega aún a los 11 años cuando decide recubrir la rueda de madera de su patinete con una correa de cuero para ganar velocidad y dejar atrás a los chicos más grandes del barrio.

Esta experiencia entra a formar parte del ADN de Karl Abarth quien, incapaz de resistir a la tentación de las carreras y las competiciones, se encamina hacia nuevos retos y nuevos récords.

El patrimonio Abarth
La leyenda del Escorpión

Reviva la historia de Karl Abarth, conozca sus retos y descubra cómo sus valientes ideas han revolucionado el concepto de la puesta a punto y del rendimiento.

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La storia di Abarth
Giovane Karl Abarth in sella a una moto con il pubblico alle spalle

El hombre que ganó al tren

En el sillín de una moto con sidecar, Karl Abarth desafió y derrotó al Orient Express en los 1370 km de la línea Viena-Ostende.

De las primeras carreras a la puesta a punto

Después de una carrera como piloto de coches y motos, Karl Abarth fundó Abarth & C. junto a Guido Scagliarini en 1949. El primer vehículo producido fue el 204 A Roadster, construido sobre la base del FIAT 1100, y que ganó de inmediato el campeonato italiano 1100 Sport al igual que el de Fórmula 2. Además de las carreras, la empresa empezó a producir los kits de puesta a punto para la mejora del rendimiento, la potencia y la velocidad de vehículos estándar.

En solo unos años, Abarth & C. llegó a los 375 empleados y alcanzó una producción de unos 300.000 sistemas de escape al año.

Giovane Karl Abarth in piega con una moto durante una gara

Un piloto,
un campeón.

Convocado para sustituir a un piloto enfermo, Karl Abarth obtiene el mejor tiempo en las primeras pruebas de velocidad. Los demás pilotos lo acusan de haber manipulado el coche, y para probar su inocencia, cambia de vehículo. En la segunda prueba, se adjudica nuevamente la pole position mejorando el tiempo aún más.

La filosofía Abarth

Los coches Abarth deben ser manejables, potentes y garantizar un alto rendimiento, pero sobre todo deben ser pequeños y "malvados", justo como el Escorpión.

Las "derivaciones" alcanzan el éxito en todas las competiciones y Karl Abarth se convierte en el autor de numerosos récords.

En los años 50 y en toda la década de los 60, la marca Abarth se sigue abriendo camino y se impone en el imaginario colectivo como sinónimo de deporte, puesta a punto y rendimiento, y revoluciona el mundo de los coches deportivos.

Karl Abarth allaccia il casco prima del record di Monza

Objetivo: récords

A la edad de 57 años, Karl Abarth rompe el récord de aceleración al volante de su Fiat Abarth “1000 monoposto record” Clase G, y el día siguiente rompe una vez más dicho récord con un monoplaza Clase E. Para conseguir entrar el habitáculo, perdió 30 kg siguiendo una dieta a base de manzanas. 

Abarth hoy

La marca Abarth sigue conservando el ADN que la caracteriza, y es aún hoy sinónimo de rendimiento, gran placer de conducción y sello deportivo.

La historia del Escorpión sigue adelante, afrontando nuevos retos, creando vehículos únicos y regalando grandes emociones a quienes tienen el honor de conducir estos vehículos.